Dicen que los hombres son de Marte y las mujeres de Venus. Y en mi opinión, este chistoso título describe muy bien la realidad. Se nos olvida que psicológicamente (y físicamente también) el hombre y la mujer son muy diferentes y tienen diferentes necesidades y expectativas. Por lo tanto, a veces resulta difícil entender porque no piensan o actúan como nosotros esperamos.
Pero esto no sólo se limita a géneros, también existen muchas diferencias entre personas del mismo género ya que cada quien tiene una historia de vida diferente, la cual influye en las decisiones que toman y lo que esperan de los demás. Pero, si desarrollas consciencia y sensibilidad de estas diferencias, podrás aprender a convivir en armonía.
Conoce las diferencias
Dicen los que saben que es indispensable conocernos a nosotros mismos para conocer y comprender a los demás. ¿Cuáles son tus miedos e inseguridades?, ¿Qué es lo que más te irrita y desespera?, ¿Cuáles son tus intereses y necesidades? Necesitas conocerte a ti primero; eso te ayudará a comprender cómo ven la vida los demás. Podrás entender mejor cómo se sienten, cómo piensan y lo que necesitan.
He conocido en mi consultorio casos de personas que no están abiertas a escuchar; son buenos oidores, pero no escuchan a su interlocutor. Para que puedas comprender profundamente a alguien, es necesario que aprendas a escuchar sin interrumpirlo. Dicho de otra forma, escuchar significa que muestras interés en lo que el otro piensa y siente, buscando comprender su punto de vista para que puedan conocer muy bien las diferencias entre ambos.
Acepta las diferencias
Hace tiempo escuche en una película de superheroes la frase “Vamos a acordar en estar en desacuerdo”. Me pareció una frase que deja clara una postura que podemos tener al relacionarnos. Los demás no tienen porque ser como tú ni como yo. Cada ser humano es único y diferente, por eso es de suma importancia que logremos aceptarnos con todo y nuestras diferencias.
Cuando las parejas asisten conmigo a recibir terapia de pareja, siempre llega el momento de tener que hablar sobre los acuerdos y sobre las diferencias en los puntos de vista para diferentes temáticas. Me gusta decirles que nos enriquecemos en la diversidad. Considero que mientras existan diferencias, habrá una mayor complementariedad y una mayor felicidad. Sólo hay que saber aceptarnos, para entonces poder negociar a partir de ahí.
Aceptar a los demás revela un alto nivel de madurez espiritual y hace que el amor funcione para todos. Recuerda que no necesitas cambiar al otro a tu voluntad; se trata de ir encajando piezas entre los dos para que la relación cada vez sea más armoniosa y exitosa.
Aprecia las diferencias
Reconoce que lo que el otro tiene y siente también es importante y valioso. Las diferencias pueden mostrarte una parte de la vida que desconoces. A veces puedes caer en una postura egocéntrica en la que sobrevaloras lo que tienes y le restas valor a lo que el otro te ofrece. Pero el día que reconozcas que cada cabeza es un mundo y aprecies la variedad de mundos que te rodean, ese será el día en el que llevarás tus relaciones a un nivel más profundo y satisfactorio. Tus conocimientos sobre la vida serán enriquecidos al haber dejado fuera el juicio que nos separa.
Con este enfoque no sólo permitirás que el otro piense de forma diferente, desde sus propios deseos y necesidades, sino que te dispondrás a aprender de él. Por último, si no te es posible apreciar las diferencias, por favor por lo menos respétalas.