Casi todas las personas pasan por una ruptura amorosa en su vida. En el momento sufren el dolor de la separación, acompañado de una profunda sensación de tristeza, angustia, miedo, ansiedad, enojo y una serie de pensamientos negativos que hacen sonar frases como: “Nunca me volveré a enamorar”, “Era todo en mi vida”, “Ya no quiero estar con nadie más”… Esto, sobre todo cuando la decisión fue tomada por la otra parte.
Es normal que no sepamos cómo afrontar esta situación ya que nuestra mente prefiere evitar el dolor. Pero es importante considerar las cosas que están en nuestro poder para superar una ruptura de una manera menos dolorosa.
¡Permítete sentir!
Evadir el dolor de una ruptura con ocupaciones a veces resulta ser una buena opción, pero hay ocasiones en las que simplemente necesitas permitirte sentir lo que hay que sentir. Si necesitas llorar, hazlo. Llora cuando estés atravesando una situación crítica y necesites fluir.
Aprovecha la reflexión que produce el estado de tristeza y analiza: ¿qué aprendizajes te dejó esa relación? Reconoce qué es lo que te gustó de ti en esa relación y lo que te habría gustado hacer diferente. Llegará el momento en el que con otro sentir podrás reconocer lo positivo de la ruptura y quedarte con todo lo bueno.
Otra manera en la que puedes fluir con lo que sientes es escribiendo una carta de despedida, en donde puedas plasmar todo lo que estés pensando y sintiendo. Mi recomendación es que puedas escribirla a mano, usando lápiz y papel. Está comprobado que escribir de esta manera incrementa la actividad neuronal de tu cerebro, aumentando tu capacidad de resolver problemas. No es necesario que entregues esa carta, pero sí que la escribas con honestidad, desprendiéndote de todos esos sentimientos dolorosos.
¡Déjate ayudar!
Uno de los primeros sentimientos que viene después de una ruptura es la sensación de estar solo. En estos momentos se vuelve sumamente importante que compartas lo que sientes con alguien de confianza. En lugar de encerrarte, trata de conectarte con personas que tengan la posibilidad de ayudarte. Tienes a tu alrededor amistades, familia y profesionales que solamente están esperando que levantes la mano para acercarse y apoyarte. No te avergüences ni seas orgulloso, por favor pide ayuda para que puedas sanar este proceso por completo.
También puede ser muy útil conocer las etapas del duelo y lo que sucede en cada una de ellas: negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Identificar en qué etapa te encuentras puede ayudarte a saber si lo que estás sintiendo es normal o pudiera ser que necesites ayuda profesional para afrontar mejor lo que estás viviendo.
¡Renuévate!
Esta es una de las mejores oportunidades que tienes para reinventarte y hacer de ti una mejor versión. Anímate a trabajar en LOS PILARES que habías descuidado. Cuida de ti y ámate mucho; no dejes que esta situación te deje derribado en el desánimo. A pesar de lo que haya sucedido en esa relación, levántate y fortalece lo que haya quedado frágil.
Aprende a estar contigo, a escuchar tus pensamientos y lo que tu cuerpo necesita. Conoce cómo eres estando solo y valora las sensaciones que irás experimentando en el camino, ya que forman parte de tu proceso de crecimiento. Tu vida emocional se va a ver fuertemente impactada por tu rutina de pensamientos, así que presta atención a la dirección que les estás dando. Me gusta decirle a mis pacientes que si renuevan su manera de pensar, entonces podrán transformar su manera de vivir.
Por último pero no menos importante, recuerda que Dios te inunda de amor y cuida de ti cada día. ¡Tienes un futuro muy brillante y esta situación difícil que estás viviendo también pasará!