¿Te has preguntado cuál es el secreto para tener una buena relación? Recuerdo un curso de matrimonios en el que nos hicieron esta pregunta e inmediatamente mi mente comenzó a meditar sobre cuáles serían los 3 puntos principales para lograr una buena relación de pareja. Y es que en las relaciones de pareja es donde más se manifiestan las carencias afectivas y las creencias disfuncionales que cada persona ha ido adquiriendo a lo largo de su vida. Lo que se vive en esta relación es totalmente diferente a lo que se vive con la familia extendida, las amistades o los compañeros del trabajo. En esta, es donde se pulen todas las imperfecciones buscando llegar a una madurez conveniente para ambos.
El proceso para llegar a esta posición no sucede de la noche a la mañana. Ambos llegamos imperfectos y continuaremos de la misma manera, aprendiendo en el camino. Sabemos que las parejas perfectas solamente existen en Instagram y que en la vida real necesitamos hacer muchas cosas para trabajar con nuestras imperfecciones.
Desarrolla un amor maduro
Cuando una persona dice que ama a su pareja y tiene muy poco de conocerla, realmente lo que está diciendo es que está enamorándose de ella. El en-amor-amiento es una etapa muy bella que permite que las personas se vean el uno al otro sin defectos. Dicen los que saben que si Dios no hubiera instaurado en nosotros el enamoramiento, la humanidad se habría terminado hace mucho tiempo. Lo interesante viene después, cuando se empieza a diluir esa fascinación e idealización por el otro.
Cuando se habla del amor en concreto, este se divide en dos: amor infantil y amor maduro. En el amor infantil se ven actitudes egocéntricas. Es el tipo de amor en donde uno cree merecer y solamente se coloca en posición de pedir, pero no de dar. En el amor maduro sucede lo contrario: hay una disposición activa de dar. En el amor maduro existe un profundo compromiso y empatía con el otro y con la relación; decides tolerar y respetar la esencia de tu pareja, y te enfocas en desarrollarte mientras ves con paciencia el proceso de cambio en el que se encuentra. Se trata de ver las cosas sin enfocarse en lo negativo.
Cultiva el perdón
Hace poco una pareja que atendí en mi consultorio me preguntó si podría decirles unas palabras en su boda. Al meditar en esas palabras que les diría, inmediatamente pensé en una cualidad sumamente importante: el perdón. Me imaginé viendo a la novia fijamente y diciéndole “Él te va a fallar”, y me imaginé diciéndole al novio “Ella también te va a fallar”.
Un día antes de su boda los busqué para reunirme con ellos, y les dije lo siguiente: “Estás escogiendo comprometerte con la persona que necesitarás perdonar después de cada pequeño, mediano y gran error. En ti estará la decisión de levantarte después de cada dificultad, confiando que las cosas pueden mejorar para ambos. En los dos recaerá la responsabilidad de hacerse personas confiables, como también de creer y confiar completamente en el otro. Aprendan a perdonar de corazón sin dar ningún espacio al resentimiento. Descubrirán que con la práctica, perdonar se convertirá en uno de los mejores hábitos. No repitan ni recuerden los errores del pasado, ni tampoco se enfoquen en los defectos de su pareja. Luchen por superar los recuerdos dolorosos, haciendo que el perdón sea un pilar en su relación”.
Comunícate de forma efectiva
La mejor forma de que tu pareja sepa lo que piensas, deseas o necesitas, es decírselo. Con amabilidad, delicadeza y humildad, conviene que digas lo que tienes en mente. No existen adivinadores, solo buenos comunicadores.
Por ejemplo, si te gustaría que deje su celular a un lado cuando están teniendo tiempo juntos puedes decirle “Me encantaría que podamos tener un tiempo de calidad, sin celulares”. De esta manera habrás expresado clara pero amablemente tu deseo y es más fácil que tu pareja reciba el mensaje. En cambio si lo expresas diciendo “¡Siempre estás en tu celular cuando estás conmigo!”, el mensaje podría tomarse como reclamo, invitando a tu pareja a ponerse a la defensiva y perdiendo el propósito del mensaje que es, expresar tu interés en disfrutar de un tiempo de calidad.
La comunicación efectiva consiste en saber expresar las cosas y en saber escuchar. Para escuchar tienes que ir más allá con la meta de comprender lo que el otro necesita. Esfuérzate por ser un buen receptor para que puedas considerar las necesidades e intereses de tu pareja. Recuerda que la comunicación es uno de los pilares que sostienen las buenas relaciones.