Un mejor descanso

¿Sabías qué dormir bien es una de las piedras angulares de la salud?

Pasamos una tercera parte de nuestra vida durmiendo y a veces no le damos la debida importancia. Seguramente conoces a alguien que apenas su cabeza toca la cama y entra en un profundo descanso. Otros a veces batallamos en encontrar la forma de entrar en ese sueño reparador. El detalle es que cuando alguien tiene tiempo sin dormir bien: se levanta más irritado de lo normal; se ve afectada su capacidad para pensar y para resolver problemas; su salud se deteriora y, al estar debilitado su sistema inmunológico, aumenta el riesgo de padecer alguna enfermedad. Por estas razones quiero compartirte tres consejos para tener un mejor descanso.

Reserva tu cama sólo para dormir y para intimar con tu pareja

Permite que tu cuerpo asocie únicamente estas dos actividades con tu cama. Se trata de que te desacostumbres a trabajar, revisar tu correo y tus redes sociales mientras estás acostado. Tu cuerpo es muy inteligente, entenderá el mensaje y al acostarte te permitirá entrar más pronto en descanso.

Considera el impacto de la luz antes y durante tu sueño

Cada vez es más común encontrar gente que ha decidido dejar fuera de su cuarto la televisión. Esto, porque la iluminación constante de las pantallas por la noche cumplen la función de Sol nocturno. Gracias a toda esa luminosidad, el cerebro batalla en recibir el mensaje de fin del día y mantiene a tu cuerpo activo y en estado de vigilia. Sobre todo, cuando además no tienes establecido un horario de sueño. Durante tu sueño, duerme en un lugar lo más obscuro posible, o bien, puedes usar un suave antifaz para cubrirte los ojos y bloquear todo acceso de luz.

Baja tus pensamientos a un papel.

De acuerdo con una encuesta de la Asociación Americana de Psicología, el 43% de los adultos tienen pensamientos estresantes por la noche. Si te encuentras a menudo con la mente acelerada, llena de ideas, pendientes o preocupaciones, te será muy útil tener junto a tu cama un cuaderno y una pluma. Escribe lo que piensas, tus pendientes de la semana, tu plan del día siguiente o lo que te preocupa.

Oye Daniel, pero ¿por qué el insomnio?, yo te pregunto: ¿a cuánta gente estás metiendo a tu cama? ¡Deja a toda esa gente fuera de tu mente y vete a dormir! Por último, justo antes de dormir platica con Dios y compártele tus cargas. ¡Respira profundo, agradece, relaja tus ojos y descansa!

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